Blot de la Victoria

Foto de Vera Gorbunova en Unsplash

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  • Tradición viva

Ahora que estoy iniciando estas líneas me doy cuenta de que tienen un punto en común con el judeocristianismo: el renacer. Jesús renace en estas fechas y, para los antiguos nórdicos, el Sigrblót era algo similar. Aún para la religión Asatrú sigue siendo motivo de renovación, cuando la muerte del hielo se va y renacen las flores, el trabajo al aire libre por fin es viable y, sobre todo, inician los tiempos de gestación. Incluso en la rueda del año celta se festeja Ostara. Aunque los nórdicos le rendían culto a Odín y Freyja, y más que fertilidad era para tener bendición para las expediciones bélicas: iniciaban las guerras, los saqueos y las riquezas. Por nuestra parte nos inclinamos un poco a la tradición del Seiðr. Mientras que los mexicas tenían el Tlacaxipehualiztli, la renovación a través de la muerte, realmente muy literal: es el momento de quitarse la piel vieja para que nazca tu nuevo tú.

Este pequeño paréntesis histórico es más que nada para que se entienda el contexto de nuestra festividad. Pero algo curioso de esta festividad es que se podía hacer en cualquier fecha, en cualquier momento y por diversos motivos. Obvio, como ya mencioné, el motivo común es la entrada de la primavera, pero en realidad el Sigrblót significa “El Sacrificio de la Victoria”. El de la primavera era la victoria de la luz sobre la sombra. Pero lo importante es que en este momento el sol aún no triunfa sobre la oscuridad, sino que se hace el ritual para que el sol logre triunfar sobre la oscuridad. En otras palabras, es un ritual para lograr objetivos; por ende, se puede realizar y se realizaba en diversos momentos del año.

Creo que es importante mencionar que no es solo un ritual de buena suerte o para ser bendecidos… más bien es para ofrendar el momento previo, respetarlo y agradecerle por dejarnos reposar para llenarnos de energía, incluso si fue momento de sanar. Es tan importante lo previo como lo posterior que haremos después de este punto. Este Blot es el punto de no retorno, el punto donde dices: lo voy a hacer porque lo voy a hacer. Es el ritual para afianzar el motivo de por qué vas a hacer lo que harás. Es cuando estuviste con tu familia resguardándote del frío invierno y ahora te pondrás a trabajar para tener sustento y soportar el siguiente invierno nuevamente con tu familia.

Dicho todo esto, se entiende por qué es una de mis tradiciones con más cariño. No solo porque no es una tradición que se festejó en casi todo el globo antes del judeocristianismo, sino que aún incluso cuando el judeocristianismo también lo festeja, el significado varía muy poco entre las culturas. Aunque los rituales sí suelen ser muy distintos.

A comparación de la mayoría de las tradiciones, nosotros somos un poco más íntimos en esta tradición. No solemos hacer grandes banquetes con música y amigos, más bien es algo familiar. Este es un momento para escribir el motivo que nos mantuvo en quietud, fuera una enfermedad, un apego, el clima, algún trabajo o algo de lo que nos tenía estancados. Se suele escribir el motivo y qué es lo que más dolía de estar en ese estado, pero también qué es lo que valoramos, tanto por ausencia como por presencia. Si alguien estuvo cuidándonos mientras estaba la enfermedad, si era necesario tener algún objeto como un calentador, todo eso se anota y ahora que eres consciente de ello… ¿qué es lo que necesitas para no volver a caer en ese estado? Justo estas cosas son las que se deben tener presentes para no dejarse rendir, para seguir adelante en el momento más duro de la lucha.

Una vez que tenemos nuestra pequeña carta, es hora de preparar el ritual. En un pequeño molcajete o cuenco se ponen unas brasas y se prende el fuego (mejor hacerlo al aire libre) y, en nuestro caso, ponemos un pequeño Xolbock junto al fuego. Estando todos los presentes, pueden leer su carta explicando los motivos de su participación y cómo van a lograr los objetivos. Muchas veces, a la hora de plantear los objetivos, suelen ser poco realistas o a muy largo plazo, así que es momento de que, si alguien ve un hoyo en el argumento de cómo lograrlo (metas de un año o menos, no más), hacérselo ver. No hacer que cambie, solo cuestionarle si está seguro de los pasos. Tras afirmar la senda que se va a tomar, se puede pedir a alguna deidad que nos dé fuerza para cumplir los objetivos, brindamos con vino tinto o agüita de jamaica y pasamos a darle a Xolbock nuestra carta. En este punto es opcional, pero preferentemente deslindarte de algo que te amarra al estado en el que estabas, ya sea donarlo, tirarlo o guardarlo para no seguir usándolo (si estabas adicto al móvil, desinstalar las apps de redes sociales).

Si estás con otra persona, es recomendable que esa persona te dé un objeto para que recuerdes tu promesa. Así, para cuando sientas que vas a caer, recuerdes que tienes un motivo por el cual seguir. Puede ser una pulsera. Una vez que todos los participantes pasaron, es hora de tomar a Xolbock y arrojarlo al fuego. Mientras se quema, es tiempo de pensar en todo lo pasado y darse fuerza de lo que está por venir. También es momento de pactar con tus deidades, principalmente Odín y Freyja. No es condicionar diciendo “si hago esto, necesito que me ayuden con aquello”, es solo un “prometo hacer esto, espero me puedan guiar a no caer en el intento”. Esta no es una tradición de “que sea lo que los dioses (o Dios) quieran”, no es algo de fe; en realidad es todo lo contrario, es un acto de acción. No es momento de pedirle a alguien que haga algo por ti o que alguien tome tu destino, es momento de tomar tu propio destino y trabajar por tus objetivos. A los dioses no les importa si tienes un carro o un nuevo celular; a quien le interesan tus cosas es a ti.

Ahora sí es hora de comer. Al ser un Blot, lo más común es comer carnita, pero en realidad puede ser cualquier cosa. Lo ideal es convivir con las personas que participaron, reír, relajarse y disfrutar de tu día antes de empezar con el objetivo que te pusiste. Si no tienes nada que hacer al otro día, entonces posiblemente tu forma de planear tiene hoyos, la estrategia no está del todo planeada. A diferencia de las otras festividades, solemos practicarla solo por un día y, aunque parece ser una festividad corta, suele ser muy importante. También solemos celebrarla más de una vez en el año, incluso puede que algunos años no la celebremos. Podríamos decir que en nuestra tradición es una festividad nómada.

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